Cómo montar un negocio: los pasos que nadie menciona, incluida la comunicación

Emprendedora pensando cómo montar un negocio

Hoy quiero hablarte del proceso de cómo montar un negocio. Emprender es como una baraja de cartas que debes desplegar. Cada una es uno de los aspectos que debes atender: la marca, el producto o el servicio, tu sistema de venta, la personalidad, la financiación, etc. Y entre este sinfín de aspectos también aparece la comunicación, casi siempre la última en la lista de prioridades.

Es una tendencia comprensible. Hay mucho que gestionar cuando arrancas. Pero ignorar la comunicación desde el primer día tiene un coste real sobre cómo te percibe el mercado y tu audiencia.

Si quieres desarrollar cada uno de estos puntos con más detalle, en este artículo encontrarás los pasos concretos para tener visibilidad desde el primer día: «La imagen profesional de un autónomo o freelance» y «Quiero emprender: por dónde empezar para que tu negocio tenga visibilidad desde el primer día»

Lo que te dicen cuando emprendes (y lo que se olvidan de decirte)

Hoy existe mucha información sobre cómo montar un negocio: tutoriales, libros, gestorías, instituciones. Casi cualquier aspecto está documentado. 

El problema no está en lo que se explica, sino en lo que se da por supuesto. Se asume que la imagen del negocio es el último escalón de la cadena de construcción. Sin embargo, esto conlleva un riesgo: asumir de manera mecánica que tu imagen es lo último que debes atender.  Por eso, muchos negocios llevan años operando y siguen pareciendo que acaban de empezar. El siguiente paso no es diseñar nada. Es tomar algunas decisiones previas que casi nadie menciona.

Los pasos previos que definen si tu negocio se ve como lo que es

Antes de diseñar nada, publicar nada ni aparecer en ninguna plataforma, hay decisiones que conviene tener claras:

  1. A quién te diriges exactamente. No a «todo el mundo» ni a «pequeñas empresas en general». Cuanto más específico sea el perfil de tu cliente, más fácil es construir una imagen que le hable directamente.
  2. Qué quieres que piense ese cliente cuando llega a tu perfil por primera vez. No lo que ofreces, eso viene después. Lo que quieres que sienta: confianza, claridad, profesionalidad, cercanía.
  3. En qué plataformas vas a estar y por qué. Estar en todas es una trampa. Estar bien en dos es una ventaja. La decisión depende de dónde está tu cliente, no de dónde está todo el mundo.
  4. Qué tienes que mostrar antes de tener clientes. Proceso, criterio, punto de vista. Un negocio nuevo no tiene casos de éxito, pero sí tiene forma de hacer las cosas. Eso también comunica.

Ninguno de estos puntos requiere inversión económica. Requieren tiempo y claridad. Y son los que determinan si lo que construyes después tiene sentido o no.

Por qué la comunicación no es el último paso

En Wi Videns tenemos claro una cosa: el error más grande es creer que la comunicación es lo que haces cuando tienes clientes. La comunicación es lo que te ayuda a conseguirlos. 

Muchos negocios arrancan así: primero monto el negocio, luego consigo los clientes, y cuando tenga más tiempo, me centro en la imagen.

En Wi Videns partimos siempre de esta premisa: antes de hablar de formatos, de redes o de vídeo, necesitamos entender qué quiere comunicar el negocio y a quién. Sin eso, cualquier producción es “ruido” bien editado.

Qué pasa cuando lanzas sin haber trabajado tu imagen

No es catastrófico. Muchos negocios sobreviven así durante años, sostenidos por el boca a boca y la calidad del servicio. Pero hay un techo.

El perfil de Instagram que tiene tres publicaciones desde hace ocho meses. La web que parece de 2018 aunque el negocio sea bueno. El profesional con diez años de experiencia cuya presencia online no refleja nada de lo que sabe hacer. El cliente potencial que llega por recomendación, busca online para confirmar, y no encuentra nada que le dé confianza.

En todos esos casos el problema no es el negocio. Es que el negocio no se ve.

Y lo que no se ve no se recomienda con facilidad, no justifica un precio más alto, y no atrae al tipo de cliente con el que realmente quieres trabajar.

Por dónde empezar si partes de cero 

Si estás en fase de arranque, hay un orden que tiene más sentido que el que suele seguirse:

Primero, define a quién te diriges y qué problema resuelves. Con eso claro, cualquier decisión de comunicación tiene un criterio detrás.

Segundo, elige dos o tres plataformas donde esté tu cliente y comprométete a estar bien en ellas. Mejor pocas y constantes que muchas y vacías.

Tercero, construye una imagen coherente antes de lanzar. No hace falta que sea perfecta. Hace falta que sea reconocible y que refleje el nivel real de tu negocio.

Si llevas ya un tiempo operando y sientes que tu imagen no está a la altura de lo que ofreces, el punto de partida es el mismo: primero claridad, luego ejecución.

En Wi Videns trabajamos con negocios en ambas situaciones. Si quieres que revisemos juntos por dónde empezar, escríbenos y cuéntanos en qué punto estás.

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